3 de noviembre de 2012

Cruzando la División Continental, Gallup y el Yellow Horse.

El tramo desde Grants hasta Gallup, hay que hacerlo por el trazado original. Sí o sí.

Y pasar por los pueblos pequeños como Bluewater, Milan, Prewitt y Thoreau, antes de llegar a la división Continental.

Es un tramo de la 66 bastante ancho, pero poco utilizado. De hecho, no encontramos a nadie en nuestro camino. Cuando la Ruta 66 era joven, esta era una importante zona productora de zanahorias que cubría miles de hectáreas.

El encanto del momento fué encontrar los innumerables moteles abandonados y gasolineras vacías a los lados de la carretera. Vamos, para lo que habíamos venido!

El tramo entre Bluewater y Prewitt era de especial interés para Javier que, en el libro "Route 66 Adeventure Book" de Drew Knowles, leyó sobre un sitio destartalado, una casa hecha de uralita metálica, cuya fachada estaba cubierta de matrículas de coches, en el lado que da a la interstatal:

Paramos 2 minutos a hacerle unas fotos. Fué un momento, digamos, "incómodo". Notar cómo se movía una esquina de la cortina, quizás para ver quién se acercaba y leer el letrero de la valla, pintado a brocha, que decía "Keep out or shooting", fué suficiente para no alargar la visita! :)

Y así, llegamos a Gallup, una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos, cuya historia se remonta hasta el año 2.500a.C., con la colonización de los indios pueblo del cañón de Chelly. En los días del Antiguo Oeste, Gallup fué una típica ciudad fronteriza con tabernas, tiendas con escaparates, aceras de madera y una única carretera, paralela a las vías del ferrocarril. Hoy en día, esta carretera es conocida como Main Street (calle principal) o Ruta 66.

Cuando la Ruta 66 llegó a la ciudad en 1926, lógicamente aparecieron los numerosos moteles y tiendas, sobre todo, de artesanía india, a los lados de Main Street. Muchos de estos emblemáticos lugares, todavía pueden verse al recorrer la calle principal.

La joya de Gallup es, sin duda, El Rancho Hotel & Motel. Con su lema por bandera "Charm of Yesterday and the convenience of Tomorrow", realmente es único. La decoración es maravillosa y, cada una de sus habitaciones, tiene el nombre de una famosa estrella de Hollywood, coincidiendo con la habitación en la cual se alojó cada uno en los días de gloria de las filmaciones de Hollywood en la zona.

Por ejemplo, aquí estuvieron alojados Clark Gable, John Wayne, Claudette Colbert y muchos otros. Sus fotografías llenan las paredes. Y, por supuesto, nuestra primera parada al entrar en Gallup, fué aquí. Aunque era al mediodía y no nos podíamos plantear quedarnos alojados.

Hicimos una paradita rápida a echar un bocado en un Taco's Bell que había muy cerca y, así pudimos aprovechar el ratito en Gallup para hacer fotos y más fotos!

Como podéis ver, pasear por la Main Street de Gallup es espectacular. Hay secciones de la calle que aún guardan la esencia de la época del Oeste Americano. Y, justo en esta anterior foto, podéis ver el cartel del Lexington Hotel, que ha sido completamente restaurado, devolviéndole el esplendor que tuvo en épocas pasadas.

Al salir de Gallup, el cambio en el paisaje es espectacular, poco a poco, van apareciendo las típicas montañas rocosas erosionadas, típicas de las películas. Sólo nos quedaba hacer una pequeña parada, antes de cruzar a la gran Arizona.

Siguiendo el trazado de la Ruta Madre, el último lugar donde paramos fué el Yellow Horse, típico puesto de venta de souvenirs de los indios Navajo.

La verdad, nos dió bastante pena cómo se sigue tratando a los indios nativos americanos. Y en el Yellow Horse, se puede sentir que están muy lejos de las tiendas típicas de souvenirs montadas a lo largo de la Ruta. Son una gente humilde, que subsiste como puede. Sin ir más lejos, todo lo que venden en la tienda, está distribuido en cajas de tetra bricks cortadas. Toda su artesanía, cuentas de collares, abalorios, está expuesta en la tienda de manera muy rudimentaria. No sé muy bien cómo explicaros, pero se palpa en el ambiente que todavía son considerados unos ciudadanos "de segunda".

Y, ahora sí. Sólo a 1 milla de Window Rock, pudimos ver el tan ansiado cartel: Nos disponíamos a cruzar al maravilloso estado de Arizona.

¿Os he dicho ya las ganas que tenía de estar en Arizona? ;)

28 de octubre de 2012

Grants, New Mexico.

Dejando atrás Albuquerque, se pasan por inumerables pueblos pequeños que, en su día, vivieron de la época esplendorosa de la Ruta Madre.

Sabíamos que nos teníamos que centrar en puntos concretos, para cumplir con los tiempos, así que, de Alburquerque a Grants, tomamos rumbo por la I-40, pasando de largo por esos pueblos que, sin duda, guardaban grandes tesoros por descubrir.

Como el Rio Puerco Bridge, aunque pude fotografiarlo desde el coche.

Aquí os dejamos un vídeo con unas cuantas fotos del camino y un par de momentos grabados en el coche:

Y al rato, después de unas 68 millas (unos 121Km), llegábamos a Grants y yo, me podía volver loca otra vez haciendo fotos a todos los postes de moteles, tiendas y gasolineras que me iba encontrando. Lástima que, el motel más emblemático que había en Grants,junto con su precioso poste, fué demolido hace poco.

Curiosidades sobre Grants:

  • Establecida en 1872, los indios locales se refieren a Grants como "Place of Friendly Smoke" como consecuencia del pacto de paz Kit Carson y el Jefe Manuelito.
  • En 1887, los indios robaron un tren de Sante Fe con unos 100.000$ que nunca se recuperaron. Algunos piensan que pueden estar enterrados en la zona.
  • Ya en tiempos modernos (1950), el uranio fue descubierto cerca, en un lugar llamado Haystack Mountain.
  • En las afueras de Grants, en 1958, el por entonces marido Liz Taylor, Michael Todd, encontró la muerte en un accidente aéreo.

La mañana había empezado muy, pero que muy bien. Tomamos rumbo hacia los últimos pueblos que visitar, antes de cruzar uno de los estados que más ganas teníamos de ver. Arizona.

9 de abril de 2012

66 Diner. Albuquerque. NM.

En este punto del viaje, al salir del Auto Museum de Santa Rosa, tuvimos que tomar otra de las "decisiones dolorosas" del viaje: Por el problema que tuvimos con la Harley en Denver y, estar haciendo este tramo en coche (cosa que al final no nos vino del todo mal, porque hubo tramos con nieve y lluvia que en la moto hubieran sido un problema), era más urgente llegar a Las Vegas cuanto antes, para poder coger allí la Harley que habíamos alquilado con Eagle Rider y hacer desde allí el tramo más auténtico de la 66. Así que, en este punto, tuvimos que decidir seguir recto por la I40 y dejar atrás el desvío que nos habría llevado a Santa Fe.

En realidad, cualquiera de los dos tramos forma parte de la Ruta original, se podía seguir por ambos, pero nos íbamos a perder las típicas construcciones de adobe de los Indios Pueblo, arquitectura que no se encuentra en ninguna otra zona de la Ruta. Otro motivo más para volver.

También se puede subir a Santa Fe desde un cruce de caminos un poco más adelante de la I40, el Clines Corners. Había sido un lugar emblemático también en la época dorada de la Mother Road. Pero, lamentablemente, lo que queda del antiguo edificio es nada. Ahora, una enorme estación de servicio de cualquier autopista.

Una pena, viendo lo bonito que era el edificio en las postales antiguas.

Y así, es como lo vimos nosotros al pasar por allí:

Ya anocheciendo, llegábamos por fin a Albuquerque. La ciudad da para estar todo un día entero paseando por su Central Avenue, llenita de Moteles vintage, tiendas que conservan el aspecto de la época y edificios que son claros ejemplos de la arquitectura Pueblo.

Pero, ya se estaba haciendo tarde y teníamos un claro objetivo: El 66 diner, en el 1405 de Central Avenue, sede central de la New Mexico Route 66 Association y también, un precioso diner con un edificio estilo 40's, de estructura maravillosa.

Qué deciros de la experiencia de cenar allí! Las hamburguesas gigantes estaban realmente buenas y yo, lo rematé con un enorme batido de fresa (que no pude acabar). Estaba emocionadísima. Me dió un poco de corte ponerme a hacer fotos como una loca ya que había bastante gente cenando, pero no me podía ir de allí sin mis fotos, aunque me miraran raro!

Con tantas emociones por las aventuras transcurridas ese día, desde Amarillo hasta Albuquerque, no teníamos muchas ganas ya de andar buscando un motel por la Central Ave. así que, nos alojamos en uno que, a primera vista tenía una pinta decente y estaba bastante cerca del 66 Diner. El Stardust Inn:

Nos levantamos muy temprano, como estábamos haciendo todos los días de la ruta, si queríamos aprovechar el tiempo. Levantarse entre las 6 y las 8 (los días que estás muy agotado) es lo ideal para, después, llegar hacia las 18h al siguiente destino para buscar alojamiento y cenar con tranquilidad. Hay que pensar que no hay que ir con la mentalidad española de cenar a las 22h. Seguramente en ese caso, lo que te puede pasar, es que te encuentres con los locales cerrados.

Desayunamos en la recepción del Stardust, donde el dueño coloca un mini buffet con café y zumo, cereales y bollitos. Suficiente para emprender la marcha de nuevo. En el camino de salida de Albuquerque, pude hacer alguna foto de Central Ave. que me tenía maravillada y el trazado original de la 66 (ahora la calle Fourth, el Paseo Isleta y la carretera 314 de New Mexico), mientras dejábamos atrás el Old Town:

Nos dejamos por visitar el gran número de lugares históricos de Albuquerque, como el Motel De Anza, el Royal Motor Inn, el Town Lodge... todos ellos construidos en los años 30. Pero especialmente, me dolió no ver el motel El Vado, construido en 1937. Bueno, y muchos otros sitios más, pero el tiempo apremiaba, así que tuvimos que retomar la I-40 para avanzar más rápido y dejar una visita más completa para otra ocasión.

En el fondo, sabíamos ya que esta no sería la última vez...